Kasparov y Karpov
Sevilla, diciembre de 1987. Probablemente los trabajadores de Aubay que tengan ya cierta edad se acordarán de este momento ya que fue retransmitido por TVE y reunió esa tarde a 13 millones de espectadores:
Los soviéticos Gari Kasparov y Anatoli Karpov, dos de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos, juegan la última partida del match por el campeonato del mundo. Tras dos meses de enfrentamiento y 23 partidas disputadas, todo se decide en la última. Karpov llega con ventaja tras haber ganado la partida anterior. A Kasparov solo le vale ganar para conseguir retener el título de campeón del mundo. El guión parecía claro: El joven y fogoso Kasparov, de estilo agresivo y dinámico, va a lanzar un ataque en tromba desde el principio y va a asumir todo tipo de riesgos. Sin embargo, ocurre lo inesperado: Kasparov juega con calma, sin precipitación, presionando poco a poco. Controla los nervios, gestiona la tensión… y termina imponiéndose y reteniendo su título de campeón del mundo.
Ese momento resume una idea potente: en entornos complejos gana quien toma mejores decisiones y quien mejor se adapta. Esto también se puede aplicar a muchas más facetas de la vida pero voy a intentar relacionarlo con el día a día en el ámbito laboral y empresarial en una empresa como la nuestra.
Kasparov y Karpov no solo eran rivales y archienemigos dentro y fuera del tablero. Ambos tuvieron probablemente la mayor rivalidad de la historia de los deportes (al menos del deporte individual porque si uno lo piensa, existe el fútbol con su Madrid-Barça) Jugaron entre sí más de 160 partidas con 5 matches por el campeonato del mundo. Kasparov y Karpov eran dos formas de entender el ajedrez y dos formas bastante antagónicas de ver la vida. Karpov representaba la URSS clásica. Era precisión, orden establecido, economía de recursos… Kasparov lo contrario: representaba los valores de la Perestroika con Gorbachov a la cabeza, estaba lleno de energía, dinamismo y ambición.
Estrategia vs táctica
Cuando se juega una partida de ajedrez ya sea en casa divirtiéndonos con algún familiar o en campeonatos oficiales, casi siempre entran en juego factores estratégicos y factores tácticos. A veces se suelen confundir estos términos pero se puede resumir como en el ámbito militar, que la estrategia es planificar y ver qué queremos conseguir y la táctica es poner en práctica lo planificado.
Si tomamos como ejemplo la última partida del match de Sevilla, Kasparov eligió una estrategia un tanto inesperada: jugar con calma. Y su táctica fue coherente: jugadas sólidas, alto nivel de juego constante, presión insistente y jugar una partida larga y de desgaste.
Beneficios del ajedrez aplicados a uno mismo… y a la empresa
Se calcula que en torno a mil millones de personas en el planeta saben jugar al ajedrez (aunque sea solo mover las piezas). Aparte de la diversión de jugar, el ajedrez desarrolla habilidades directamente aplicables a nuestro trabajo. Algunas de ellas las desarrollaré de forma breve a continuación pero en general se puede afirmar que el ajedrez influye en:
- Toma de decisiones. Elegir entre alternativas con cierto criterio.
- Planificación: Pensar a medio y largo plazo en busca del objetivo.
- Control emocional: Actuar con calma en situaciones de presión.
- Concentración: Mantener el foco en tareas complejas.
- Organización de ideas: Estructurar problemas y soluciones.
- Pensamiento lógico: Tratar de analizar situaciones de forma racional.
- Resiliencia: Levantarse en los malos momentos, aprender de los errores y seguir avanzando.
Al final, trabajar, como jugar al ajedrez, como moverse en la vida, consiste en algo muy simple y muy difícil a la vez: tomar buenas decisiones, una tras otra, y como si fueras un capitán de un barco, orientarte bien en un océano que, normalmente, tiene de fondo un contexto complejo.
Todo esto se puede ir desarrollando desde la edad infantil. No son pocos los colegios que ofertan ajedrez como asignatura extraescolar y este tipo de capacidades mentales pueden potenciarse con el ajedrez. Está científicamente demostrado que los alumnos que practican ajedrez en la escuela obtienen mejor rendimiento escolar que aquellos alumnos que no lo practican. Si a eso lo unimos que están en un entorno de juego, mejor que mejor.
Álvaro Bermejo del Barrio
Consultor selección/RRHH
Responsable de selección de personal Aubay



