El arte invisible del dato limpio: donde empieza la verdadera ciencia de datos
junio 03, 2026

La siguiente jugada. Ajedrez, tecnología y decisiones

Toma de decisiones: elegir en la incertidumbre

En una partida de ajedrez entran en juego normalmente diferentes y diversos factores y cada jugada se debe a una decisión entre varias opciones. Pero resumiendo mucho, se trata de escoger en cada momento la mejor jugada sobre el tablero. Hay veces que la solución es obvia. Lo correcto es hacer una jugada determinada: “no hay más tu tía”. Pero en muchas ocasiones no hay una decisión “correcta” o solamente una buena opción a elegir. Tienes que tratar de escoger en un tiempo limitado la mejor respuesta posible dependiendo del contexto. Como en el trabajo. Como en la vida…

Así que se valoran las opciones principales, normalmente se descartan las malas y tratas de elegir la jugada que consideras mejor. ¿Qué pasa si te equivocas? Bueno, en el ajedrez como mucho solo habrás perdido una partida. En la empresa a lo mejor ese error puede generar pérdidas de mucho dinero. Por cierto, Karpov no ganando esa última partida del mundial de 1987 dejó de ganar en torno a un millón de euros de los de entonces. Para cuando pensemos que hemos tenido un mal día en la oficina…

Concentración: focus en lo importante

Una partida exige niveles de concentración muy altos y mantenerlos durante un buen rato. Hay que tener cuidado porque a veces un error puede echar todo a perder. Se requiere atención sostenida, la capacidad de no dejarte llevar por distracciones y poner el foco en lo relevante. El cubano José Raúl Capablanca, un gran campeón de ajedrez de hace un siglo lo definía en las posiciones de ajedrez como “ir al grano, desechando la hojarasca”.

En el entorno laboral actual, donde la multitarea es constante, esta habilidad es diferencial. Concentrarse bien suele derivar en que al final produces más y mejor.

Control emocional: decidir bajo presión

 

En Aubay como en cualquier empresa del sector IT, hay entregas críticas, decisiones urgentes que uno tiene que tomar en tiempo limitado, a veces situaciones de incertidumbre… El ajedrez ayuda a controlar los nervios, a no precipitarse y a mantener la claridad mental y la concentración. Pero también ayuda a evaluar y valorar bien la situación sin perder la cabeza.

En la última partida de Sevilla 1987 al final ganó quien mejor gestionó la presión en ese momento tan importante en la vida de los dos jugadores. Kasparov aparentemente mantuvo la calma y más teniendo en cuenta que tenía un tiempo limitado para realizar un número de jugadas (2 horas para 40 jugadas). Aunque durante la partida también se pudo percibir su tensión, su seguridad y aplomo fueron claves a la hora de ganar.

Por su parte, Karpov, mantuvo la tranquilidad tras perder transmitiendo otra lección igual de importante: aceptar la derrota con naturalidad a pesar del dolor que ello le estaba produciendo.

Posteriormente mostró una enorme resiliencia y aunque de manera inmediata no logró su sueño de recuperar el título mundial, continuó rindiendo a un nivel muy alto durante los siguientes años. En 1994 hizo la mejor actuación de un ajedrecista en un torneo, al vencer en el torneo jienense de Linares, por aquel entonces el mejor torneo anual de ajedrez del mundo.

Todo esto también recuerda algo que puede parecer de perogrullo: Si juegas, puedes perder. Aunque seas muy buen jugador debes tener en cuenta que también existe esta opción. Hay que aceptar la derrota como parte del juego. Perder forma parte del proceso de mejora (aquello de “lo que no te mata te hace más fuerte”). Karpov lo demostró años después con su mencionada victoria histórica en el Torneo de Linares 1994. Pero también estuvo bien preparado por lo que pudiera pasar por si podía volver a ganar el título mundial. Y pasó: Kasparov en 1993 decidió disputar el título mundial en paralelo fuera de la Federación Internacional. El campeón que ganó el título vacante de la Federación Internacional fue… ¡Karpov! que se impuso en un match al holandés Timman, tercer mejor jugador del mundo en aquel entonces.

Sentido común

Bien, todo esto de las decisiones y la planificación y jugar al ajedrez está muy bien. Pero (siempre que se tenga una base suficiente de conocimiento) muchas veces lo que hay que hacer en el ajedrez, en la empresa o en casa es aplicar el sentido común. Muchas partidas se ganan sin brillantez, simplemente jugando con lógica: haciendo jugadas naturales, mejorando las piezas, evitando errores graves, usando la solución más simple, etc.

En IT a veces ocurre lo mismo: no siempre lo más complejo es lo mejor, la simplicidad a veces puede dar la mejor solución y como en muchas facetas de la vida, a veces es mejor usar el sentido común. También el ajedrez entrena la capacidad de elegir soluciones claras y eficaces.

Ajedrez e Informática

El ajedrez ha sido históricamente un buen laboratorio de pruebas para la informática. En nuestra época, con la inteligencia artificial por medio, aún sigue siéndolo.

Al igual que el ser humano en su momento perdió la “batalla de la velocidad” cuando aparecieron las bicicletas o los coches, en ajedrez el ser humano perdió no hace demasiadas décadas la batalla a la hora de jugar mejor que las máquinas. Hoy en día, la mejor de las computadoras juega con una precisión brutal que ningún ser humano es capaz de igualar. El mejor jugador del mundo de los últimos 20 años, el noruego Magnus Carlsen, ha utilizado en su juego ideas de los programas informáticos que después ha puesto en juego en la práctica. Pero Carlsen sabe que si se enfrentara a una de los mejores programas informáticos de hoy en día acabaría perdiendo claramente. Ese debate quedó zanjado décadas atrás.

Históricamente, el vínculo entre el ajedrez y la tecnología se ha dado en bastantes ocasiones.

Podemos destacar los siguientes hitos:
El Turco: Este “pionero” tiene su gracia. Era un artilugio que a principios del siglo XIX venció a personalidades como Napoleón. Pero de máquina no tenía mucho: escondía en el interior un jugador de carne y hueso que movía las piezas.

Leonardo Torres Quevedo, uno de los más grandes inventores españoles del siglo XX, creó hace más de un siglo un artilugio capaz de ganar un final de torre y rey contra rey con una tremenda precisión.

Alan Turing, padre de la informática moderna, que utilizó el ajedrez como modelo para desarrollar pensamiento algorítmico. Fue un pionero en materia de programas informáticos de ajedrez: en 1948 creó Turochamp.

Botvinnik campeón del mundo de ajedrez hacia mediados del siglo XX, dedicó en la antigua URSS sus últimos años de carrera deportiva a ayudar con su conocimiento al desarrollo de programas informáticos ligados al ajedrez.

Deep Blue derrotó a Kasparov en 1997: El ingenio de IBM Deep Blue a cuyo desarrollo contribuyó decisivamente el español Miguel Illescas, Ingeniero Informático y ocho veces campeón de España de ajedrez, derrotó al campeón del mundo en un match a 6 partidas. Deep Blue, capaz de analizar 200 millones de jugadas por segundo superó con su fuerza bruta al enorme conocimiento, alta capacidad ajedrecística e intuición de Kasparov.

En 2017 AlphaZero de Google revolucionó el juego frente a Stockfish, por aquel entonces el mejor programa de ajedrez del mundo. Alphazero aprendió a jugar al ajedrez en 4 horas de autoaprendizaje y aplastó a Stockfish en un match de casi 100 partidas. El programa informático analizaba 70 millones de posiciones por segundo. Sin embargo, Alphazero que calculaba “solo” 80.000 posiciones por segundo, fue capaz de evaluar mejor las posiciones a través de una red neuronal artificial que le brindó tener una comprensión superior de las posiciones con respecto a Stockfish.

Para terminar, y para aquellos que sepáis jugar al ajedrez y seáis capaces de reproducirla, muestro la partida que en buena parte cambió la historia del ajedrez y que dio un notable impulso al uso de la tecnología aplicada: la última partida del match de 1997 entre Gari Kasparov y el programa informático Deep Blue en la que la máquina derrotó al mejor ajedrecista del mundo. Se puede afirmar, desde el punto de vista práctico, que esta partida es uno de los hitos más importantes que anticiparon el uso de la IA actual.

Blancas: Deep Blue – Negras: Gari Kasparov
6ª partida del match. 1997, Nueva York.
1.e4 c6 2.d4 d5 3.Cc3 dxe4 4.Cxe4 Cd7 5.Cg5 Cgf6 6.Ad3 e6 7.C1f3 h6 8.Cxe6! De7 9.0-0 fxe6 10.Ag6j. Rd8 11.Af4 b5 12.a4 Ab7 13.Te1 Cd5 14.Ag3 Rc8 15. Axb5 cxb5 16.Dd3 Ac6 17.Af5 exf5 18.Txe7 Axe7 19.c4 y Kasparov se rindió.

Álvaro Bermejo del Barrio

Consultor selección/RRHH
Responsable de selección de personal  Aubay

 

 

 

 

 

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