Hablar de tecnología ya no es suficiente.
Hoy, el verdadero diferencial no está en decir que una empresa trabaja con inteligencia artificial, transformación digital o automatización. Está en algo mucho más exigente: demostrar que esa tecnología mejora la forma de trabajar, impulsa la competitividad y ayuda a construir organizaciones más preparadas para un entorno cambiante.
Eso es, precisamente, lo que deja entrever el informe Perspectivas 2026 de KPMG. La transformación digital sigue ocupando un lugar prioritario en la agenda empresarial, y la inteligencia artificial se consolida como una de las grandes apuestas de inversión para este año. El 44% de los directivos sitúa la transformación digital entre sus prioridades estratégicas y el 58% incluye la IA entre sus prioridades de inversión.
El dato, por sí solo, no es lo más interesante.
Lo relevante es que la IA ha dejado de ocupar el terreno de la curiosidad o de la experimentación aislada. Ya no está en la conversación como algo accesorio, sino como una herramienta vinculada a productividad, rentabilidad y capacidad de adaptación. Y eso cambia por completo el enfoque. Porque cuando una tecnología entra en el corazón del negocio, ya no basta con implementarla. Hay que saber integrarla, gobernarla y convertirla en impacto.
El propio informe lo refleja con bastante claridad. Cuatro de cada cinco encuestados, un 79%, consideran que el principal beneficio de la inteligencia artificial está en la mejora de la eficiencia operativa. A esa ventaja se suman otras dos especialmente relevantes: la automatización avanzada de procesos y la innovación.
Es decir, la IA interesa porque ayuda a hacer mejor las cosas.
- A trabajar con más agilidad.
- A reducir fricciones.
- A optimizar procesos.
- A generar respuestas más rápidas y decisiones más informadas.
La empresa deja de mirar la innovación como un escaparate y empieza a entenderla como una palanca de negocio.
Además, el informe identifica con bastante precisión dónde esperan las empresas obtener un mayor retorno de la inversión en IA. Las áreas que destacan son Operaciones, Marketing, ventas y cliente, e IT y Seguridad.
No es casual.
Son precisamente los espacios donde la tecnología puede tener un efecto más tangible y más transversal. Operaciones, porque cualquier mejora ahí impacta en eficiencia y productividad. Marketing y ventas, porque el uso inteligente del dato permite personalizar, anticipar y afinar decisiones. IT y Seguridad, porque toda aceleración tecnológica necesita una infraestructura sólida, segura y preparada para sostener el cambio.
La IA contempla como una herramienta que debe responder a una pregunta concreta: ¿cómo ayuda a mejorar el negocio?
Y, sin embargo, hay algo igual de importante que el informe también subraya: la tecnología, por sí sola, no transforma nada.
Uno de los grandes frenos sigue estando en las personas y en la capacidad de las organizaciones para acompañar el cambio. Según Perspectivas 2026, la mitad de los encuestados considera que la falta de capacidades dentro de su organización y la resistencia al cambio de los profesionales frenan los avances en transformación. En concreto, un 52% señala la falta de capacidades y un 50% la resistencia al cambio.
Este punto es clave.
A veces se habla de transformación digital como si bastara con incorporar nuevas herramientas. Y no. La transformación real exige algo más complejo y más humano: formación, liderazgo, adaptación cultural y una visión clara de para qué se implanta cada tecnología.
De hecho, el propio informe apunta hacia dónde se están moviendo las empresas para salvar esa distancia. Un 56% está apostando por programas de formación continua en IA para toda la plantilla, un 43% está rediseñando roles e itinerarios profesionales para integrar esta tecnología, y cerca de un tercio está reforzando la captación o fidelización de talento con capacidades específicas en IA.
Eso confirma una idea que en Aubay conocemos bien: el futuro tecnológico no se construye solo con herramientas. Se construye con personas capaces de entenderlas, aplicarlas y ponerlas al servicio de objetivos concretos.
Hay otro aspecto que el informe sitúa en el centro y que no puede separarse de esta conversación: la ciberseguridad.
Cuanto más avanza la digitalización, más importante es proteger el entorno en el que esa digitalización ocurre. Cuanta más inteligencia tienen los procesos, más crítica se vuelve la seguridad de los datos, los sistemas y la información corporativa. Por eso no sorprende que el 39% de los encuestados sitúe la ciberseguridad entre sus prioridades de inversión para 2026.
Y tiene lógica.
- La innovación sin seguridad es una promesa frágil.
- La automatización sin control genera vulnerabilidad.
- La inteligencia sin criterio puede convertirse en ruido.
Por eso, toda conversación sobre IA debería llevar incorporadas: seguridad, gobernanza y responsabilidad.
El informe va incluso un paso más allá y conecta esta evolución tecnológica con el contexto geopolítico y con la necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea. En ese marco, la inteligencia artificial aparece como uno de los ámbitos prioritarios en los que la Unión Europea debe avanzar con mayor urgencia, junto a la autonomía energética y la capacidad industrial.
Este matiz es importante porque amplía el foco.
Ya no hablamos solo de eficiencia interna o de ventaja competitiva individual. Hablamos también de posicionamiento, de soberanía tecnológica y de la capacidad de Europa para no depender por completo de terceros en ámbitos que marcarán el crecimiento económico y empresarial de los próximos años. El prólogo del informe lo expresa con claridad: energía, industria e inteligencia artificial son tres ámbitos prioritarios y conectados entre sí, y avanzar en uno repercute positivamente en los demás.
Para una compañía como Aubay, esta lectura encaja de lleno con una forma de entender la tecnología que va mucho más allá del titular.
Nos interesa la innovación útil.
- La que aterriza.
- La que conecta negocio y tecnología.
- La que sabe que el valor está en integrar con visión, con seguridad y con talento preparado para llevarla a la práctica.
La diferencia la marca quien sabe convertir la inteligencia Artificial en soluciones concretas, en procesos más eficientes, en mejores decisiones y en organizaciones más fuertes. La marca quien entiende que detrás de cada avance tecnológico tiene que haber criterio. Y que detrás de cada transformación sostenible tiene que haber personas.
En un contexto en el que la rentabilidad sigue siendo la gran prioridad empresarial y en el que la transformación digital se consolida como una exigencia estratégica, la tecnología necesita dejar de parecer una promesa abstracta para convertirse en un motor real de crecimiento. El informe de KPMG apunta precisamente en esa dirección: las empresas que sean capaces de convertir la IA en una palanca de productividad y valor serán las que marquen la diferencia.
En Aubay creemos
En la tecnología que construye.
En la tecnología que acompaña.
En la tecnología que aporta valor real porque está pensada desde el negocio, sostenida por el talento y protegida desde el diseño.Innovar no es seguir una tendencia. Innovar es saber qué hacer con ella.
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